martes, 26 de enero de 2016

ENTRE INDALECIO PRIETO Y LARGO CABALLERO

La actual división interna del Partido Socialista en torno a la formación de un gobierno, profunda y polarizada, tiene un antecedente remoto en mayo de 1936. En aquel momento Manuel Azaña, nombrado Presidente de la II República, propone a Indalecio Prieto que forme gobierno, reforzando así con los socialistas la estabilidad del Ejecutivo cuando ya las amenazas de sublevación militar eran públicas. Prieto, tras una consulta al Grupo Parlamentario, donde eran mayoría de los partidarios de Largo Caballero, declina el ofrecimiento por falta de apoyo en su propio partido. Faltaban dos meses para el inicio de la Guerra Civil.

Prieto como representante del ala moderada y Largo de la radical, apoyada por UGT, mantenían un pulso continuo desde mucho antes, centrada entre otros asuntos, en el carácter de la política necesaria. Si para Prieto era prioritaria la defensa de la República, Largo se inclinaba por sustituir a los partidos burgueses, republicanos, por las posiciones obreristas que impulsasen con mayor vigor las transformaciones sociales. Aquella división se prolongó durante décadas en un cruce de acusaciones sobre las posibles responsabilidades de cada uno por no haber evitado la contienda.

Hoy las circunstancias son otras. Se plantea formar gobierno de coalición, con dos posibles socios enfrentados entre si, Podemos y Ciudadanos, más el concurso activo o pasivo de otros grupos menores, de la izquierda o nacionalistas. Alternativamente nuevas elecciones. Una tercera vía fue descartada desde el primer momento por el Comité Federal.

Aunque las posiciones evolucionan día a día, Ciudadanos rechaza formar parte de la misma mayoría que Podemos y éste añade cada día nuevas condiciones a un hipotético pacto: referéndum territorial, reparto de carteras antes de que haya programa, descalificación del candidato Pedro Sánchez, referéndum de los afiliados para ratificar el acuerdo, etc. Si esos cambios diarios preludian el estilo de gobierno, hay motivos para la reflexión.

El escenario es tan confuso como preocupante. Quedan semanas por delante pero hasta ahora la presión cae del lado socialista. Debe lograr un acuerdo de gobierno estable con una agenda pactada y unas reglas de juego indiscutibles. Y si no lo consigue debe dejar clara la responsabilidad de quienes, desde otras fuerzas y planteamientos respetables, lo han impedido. La derecha se ha echado a un lado en una pirueta meramente táctica.

Los ejemplos históricos tienen un valor tan relativo como los comparativos. En Portugal se ha conseguido un gobierno de izquierdas, con hegemonía clara de los socialistas. En Grecia, Tsipras gobierna con un partido de derecha nacionalista.

Todo es posible. Siempre que se consiga un programa viable, la estabilidad suficiente y, por qué no decirlo, la máxima cohesión interna. Hace 80 años no fue posible y aún se discute sobre las consecuencias del error.

sábado, 16 de enero de 2016

CONGRESO: BUEN COMIENZO

Algunas imágenes son históricas. La de Pasionaria acompañada de Alberti, con Carrillo y otros dirigentes del exilio en la primera sesión de las Cortes democráticas de 1977, expresa la fuerza del cambio político. Los exiliados durante cuatro décadas, que fueron objeto de persecución y  vilipendio sin límite, sentados junto a  dirigentes del franquismo, para iniciar una nueva etapa.

Comparativamente las imágenes de la primera sesión de la actual legislatura no pasan de divertidas. Que la estrella de la sesión haya sido un bebé, que además recibió un voto para presidir las Cortes, indica sentido del humor. También del espectáculo. Para los medios importa tanto  la anécdota como la sustancia. Una tendencia que lleva a la sobreactuación: en Alemania los Verdes entraron en el Bundestag llevando macetas a los escaños y definiéndose como el partido "antipartidos". Quince años más tarde dirigían la política exterior en coalición con socialdemócratas y liberales. La política italiana, siempre más creativa, ha tenido como diputados radicales a Toni Negri, ideólogo de las Brigadas Rojas, Doménico Modugno o Cicciolina, conocida actriz porno. Sin olvidar a Beppo Grillo o al propio Berlusconi, auténtico personaje mediático. El humorista Coluche se presentó a las elecciones presidenciales francesas con una campaña más que provocadora, etc. Y sin ir más lejos la proliferación de camisetas y pancartas en el hemiciclo parlamentario gallego, como en otros autonómicos, ha dejado de ser noticia por frecuente.

Y sin embargo la compleja situación salida de las urnas en diciembre pasado, comienza a ordenarse con inteligencia. La elección de Patxi López como Presidente, persona idónea por su reconocida templanza y capacidad negociadora en el escenario más difícil de la política española, ha sido al menor precio necesario. Ha bastado un acuerdo con Ciudadanos para hacer inviable cualquier otra propuesta. Al tiempo la formación de la Mesa del Congreso ha respetado la mayoría de la Cámara: cinco representantes del centro-derecha por cuatro de la izquierda. Ha dejado sin representación a las minorías nacionalistas, lo que se ha corregido en la Mesa del Senado facilitando la entrada del PNV.
Y ahora se facilita que los grupos nacionalistas puedan constituirse en el Senado, abriendo así espacio para el diálogo sobre el principal problema actual, Cataluña. Dos movimientos impecables del Partido Socialista que indican cambio de rumbo luego de la desastrosa gestión de los resultados cuestionados por algunos Presidentes autonómicos.

Capacidad demostrada pues para el acuerdo con Ciudadanos y nacionalistas. Falta Podemos cuya fatuidad tendrá que dejar paso a la racionalidad. En su seno han comenzado discordias y también planteamientos posibilistas sobre los cuales se podrá construir un acuerdo. Es necesario  tiempo para madurar propuestas realistas acordes con   la dura aritmética parlamentaria. Y por supuesto rechazar la sobrerrepresentación y financiación escandalosa de quienes concurrieron como uno y ahora quieren actuar como cuatro. Que en el trámite más simple, la entrevista formal con el Rey, tengan que ir acompañados, indica el grado de heterogeneidad, también de desconfianza interna. Por cierto que el monarca ha estado mal aconsejado para no recibir a la Presidenta del Parlamento catalán. Probablemente hubiese sido objeto de algun nuevo desaire pero habría escenificado la voluntad permanente de diálogo que debe caracterizar al Estado.

Y todavía hay más elementos que pueden modificar actitudes. La investigación sobre presunta financiación irregular de Podemos, aquí y aquí,  conocida desde hace años, la oscura relación con Irán y Venezuela, que ya le ha costado la carrera política a su principal ideólogo, podría derivar en nuevos problemas fiscales. Quienes hicieron bandera de la "nueva política" comienzan a sufrir en sus carnes. Y todo esto en la primera semana.

miércoles, 6 de enero de 2016

DEL SUICIDIO POLÍTICO


“Cuando los dioses quieren castigarnos, atienden nuestras plegarias”. Esa frase de Oscar Wilde puede aplicarse al PSOE, que queriendo gobernar se encuentra camino del suicidio político. Las elecciones generales supusieron un fracaso en votos y representación, minimizado por la atomización parlamentaria que han situado al socialismo como eje de cualquier fórmula de gobierno. En lugar de fortalecer esa posición arbitral, tratar de dirigir la agenda y provocar el desgaste de los demás grupos, asume la función de pararrayos interno y frontón externo perdiendo tanto la iniciativa como la capacidad de propuesta.

El largo proceso de declive electoral no ha terminado todavía. Ahora se complica con una lucha descarnada por el poder entre dos fracciones apenas diferenciables entre si. Ante los principales problemas de España, la crisis económica, el problema de Cataluña y en general de la política territorial, la crisis institucional o el futuro de los servicios públicos, no existen matices, sólo generalidades. La lucha no se refiere a estrategia o alternativa política. Como expresa Humpty Dumpty “lo importante es saber quien manda”.

El espectáculo ofrecido al país, sin contenido programático o relato creíble, no alcanza el nivel de drama o tragedia, es más costumbrista y de género menor. Tiene el siguiente dramatis personae:

PSOE
ELECCIONES GENERALES
PORCENTAJE DE VOTO
ZAPATERO
2008
44
RUBALCABA
2011
29
SÁNCHEZ
2015
22


ELECCIONES AUTONÓMICAS
PORCENTAJE DE VOTO
GOBIERNO ACTUAL
ANDALUCÍA
2008
2012
2015
48
40
35
SI, PACTO CON CIUDADANOS
EXTREMADURA
2007
2011
2015
53
43
42
SI, PACTO CON PODEMOS
CASTILLA-LA MANCHA
2007
2011
2015
52
43
36
SI, PACTO CON PODEMOS
ASTURIAS
2011
2012
2015
30
32
26
SI, PACTO CON IZQUIERDA UNIDA
ARAGÓN
2007
2011
2015
41
29
21
SI, PACTO CON PODEMOS+ CHA+ IZQUIERDA UNIDA
VALENCIA
2007
2011
2015
34
28
21
SI, COALICIÓN CON COMPROMIS + APOYO DE PODEMOS
CANARIAS
2007
2011
2015
35
21
20
SI, CON COALICIÓN CANARIA QUE PRESIDE




BALEARES
2007
2011
2015
28
25
19
SI, CON APOYO DE PODEMOS Y OTROS GRUPOS LOCALES
GALICIA
2005
2009
2012
33
29
21

NO
PAÍS VASCO
2005
2009
2012
23
30
19
NO
MADRID
2007
2011
2015
34
26
25
NO
CATALUÑA
2010
2012
2015
18
14
13
NO






Los dos bloques anteriores resumen los principales alineamientos existentes y la situación electoral de cada territorio. La tenue diferencia está en los resultados. Así estarían en un bloque aquellos territorios que igualan o mejoran en autonómicas los resultados de las elecciones generales y en el otro los que empeoran resultados. En la confrontación interna es fácil ver quien ganará. En la confrontación electoral también es fácil prever la valoración del electorado ante el ensimismamiento suicida. 

El cuadro de Goya " A garrotazos" es el modelo. Bien trabados, ajenos al mundo real, entregados a la destrucción. Todo muy castizo.

martes, 29 de diciembre de 2015

¿ES POSIBLE UN GOBIERNO TÉCNICO EN ESPAÑA?

Como explicamos aquí la simetría de los resultados electorales y la dificultad de conformar mayorías estables hace difícil evitar la repetición de elecciones en breve plazo. Por distintas razones no es la mejor opción para algunas fuerzas políticas aunque sí para otras. Y nada garantiza que la repetición de comicios favorezca la estabilidad.

Ante ese problema, Italia en el pasado varias veces y Grecia recientemente, han optado por Gabinetes técnicos, con un mandato limitado y que sirven de transición para desbloquear algunos asuntos y favorecer un nuevo clima político para  la confrontación electoral. Los riesgos de esas operaciones son conocidos: posible parálisis, dificultad de mantener el apoyo, precariedad inherente al mandato, etc. Los beneficios pueden ser escasos o mínimos. Pero es una opción no descartable.

Por definición un gobierno técnico tiene una agenda limitada y pactada previamente. La elevada confrontación y crispación de la vida pública española no hace fácil ese acuerdo. Podría limitarse a algunos asuntos de política económica, como la reforma fiscal o la financiación autonómica, otros de política social como la sanidad, el Pacto de Toledo, con muchas dificultades la política educativa y difícilmente podría abordar aquellos asuntos más propios del debate entre partidos como son las reformas institucionales o la ley electoral.

El problema fundamental del gobierno técnico viene de la suspensión que los partidos hacen de su propio programa, entendiendo que debe demorarse un tiempo. Una decisión no exenta de riesgos electorales. Por ejemplo sería difícil aceptar que un gobierno técnico no abordase las consecuencias de la reforma laboral ni la situación del mercado de trabajo, asuntos que dividen frontalmente a los partidos.

Conforme avancen las semanas sin que se vislumbre un acuerdo de gobierno, esta solución probablemente también será explorada. El inicio de un nuevo ciclo de elecciones autonómicas, Cataluña y Galicia este año, luego País Vasco y Andalucía, introducirá más presión para lograr un Gobierno estatal. Por primera vez en la historia democrática española todas las opciones están abiertas. Es la política en estado puro.

lunes, 21 de diciembre de 2015

DIFÍCIL GOBERNACIÓN

El resultado electoral es simétrico. La derecha (PP+ Ciudadanos) obtiene 163 escaños y la izquierda (PSOE+ Podemos en coalición con varios grupos+ UP) obtiene 161. Los nacionalistas 26 (soberanistas catalanes, PNV, Bildu y CC). Esas formaciones aún se fragmentarán más en el Congreso pues Mareas aspira a grupo propio y algun otro partido también.

Las negociaciones previsiblemente serán largas y complicadas. Los acuerdos probablemente inestables. En esas condiciones el programa de gobierno quedará muy acotado a determinados temas sobre los que pueda construirse un consenso, descartando aquellos que sean fuente de tensión permanente. No por obvio debe olvidarse que tan importante como elegir Presidente es disponer de un programa de gobierno suficientemente respaldado y útil para los problemas existentes.

A priori el PP tiene más difícil lograr una mayoría pues dependerá de la posición de los soberanistas catalanes, hoy hostiles, o del PSOE, nada interesado. Éste puede articular con más facilidad una mayoría, positiva o por abstención. Paradójicamente, bajando en votos mejora en capacidad de gobierno. Por otra parte el PP tendrá mayoría absoluta en el Senado que no le facilita gobernar pero si obstaculizar a otro gobierno.

En Galicia el PP pierde la mayoría absoluta en beneficio de En Marea, relegando al PSOE a tercera posición en votos aunque igualados en escaños. Más significativo es el resultado en las ciudades, rotundo a favor del nuevo grupo.

Un escenario tan complicado debería recuperar el valor de la política de acuerdos y transacciones. La alternativa es instalarse en la inestabilidad o, peor todavía, en la fractura. Los últimos años han sido muy crispados pero una democracia madura debe ser capaz de manejar la nueva situación en sentido constructivo.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

CAMPAÑAS, INTERESES Y MEDIOS

Pocas veces se ha visto en España una mayor implicación en las elecciones por parte de los medios de comunicación que en las actuales. Iniciada con el lanzamiento de dirigentes de nuevas formaciones que han gozado de amplísima cobertura durante muchos meses, se supone que gratis et amore. Descontado el patriotismo empresarial, cabe deducir que como inversión de futuro. Y ahora, en plena campaña electoral, con una abierta promoción que puede llegar al ridículo, como aquí.

Se decía, durante los últimos meses, que las empresas del IBEX-35 o determinado Banco, impulsaban a una de esas formaciones, algo que desmintieron los interesados. Lo cierto es que los intereses están a la vista. No fue así en el gran precedente de las campañas mediáticas, el acoso sistemático hacia el último Gobierno de Felipe González, donde los intereses fueron reconocidos mucho más tarde por sus protagonistas principales.

No es incomprensible. La decisión estratégica principal del Gobierno Rajoy fue la devaluación salarial y la alteración profunda del mercado de trabajo. Hoy los salarios inferiores al mínimo, son habituales, la precariedad y temporalidad máximas. Un cuarto de los trabajadores por cuenta ajena están en esa situación, extraordinariamente cómoda para las empresas. Y el Estado de Bienestar basado en derechos sociales iguales para todos, está siendo sustituido por el Estado asistencial, excluyente. Consecuencia, el deterioro de los servicios públicos, de los que deserta una fracción acomodada y cada vez más reacia a mantenerlos con sus impuestos. El compromiso socialista de revertir la situación transforma a su candidato en el objetivo a batir desde todos los frentes. Unos para impedirlo, otros para sustituirlo, aquellos para diluirlo. Y de eso van la campaña y los intereses en juego, de mantener el modelo actual o de sustituirlo por el único Gobierno con capacidad demostrada de hacerlo y de poner en pie de nuevo los valores de la igualdad.

No es un problema menor, que pronto producirá frustración, inflar expectativas desmesuradas sobre la reforma de la Constitución. La conveniencia u oportunidad de la misma no deben omitir la existencia de más discrepancias que puntos de encuentro, en especial sobre el principal problema, el encaje de Cataluña. La posición de los partidos secesionistas exigiría una reforma asimétrica, en perjuicio de la mayoría de las Comunidades Autónomas, algo improbable, de creer a sus respectivos Presidentes. Véase por ejemplo la posición de Núñez Feijóo o la de Susana Díaz.

De hecho se oculta cuidadosamente tanto la necesidad de la reforma como los cambios perseguidos. Reformar las instituciones, mejorar la coordinación entre Administraciones o cambiar la ley electoral, son decisiones parlamentarias que no exigen necesariamente cambiar la Carta Magna. Presentarlo de esta última forma, puede ser más sencillo en términos de comunicación a costa de introducir confusión. Las experiencias internacionales más recientes (Canadá, Nueva Zelanda) también aconsejan prudencia.

domingo, 6 de diciembre de 2015

¿SEGUNDA TRANSICIÓN?

I
La Transición sigue produciendo un torrente de libros y de análisis y  está muy presente en el debate político y mediático.
Es evidentemente, el momento seminal de la actual sociedad española. Pero es también el parteaguas de la historia moderna. El momento en el que tras muchos intentos frustrados desde las Cortes de Cádiz, se consolida la democracia constitucional con los valores de la Revolución Francesa y se supera en muchos aspectos la división absoluta de las dos Españas.
Esos pocos años, entre la muerte de Franco en 1975 y la llegada de la izquierda al poder en 1982, que simboliza el fin del tabú, son pródigos en acontecimientos. Se inician en un clima de incertidumbre política, de tensión social y de crisis económica. Finalizan con un marco jurídico y político homologables con nuestro entorno. Entre medias se desmonta el aparato estatal del franquismo, se promulgan dos amnistías, se recupera la autonomía territorial, regresan los exiliados y se consolidan las libertades fundamentales.
La oposición venía defendiendo desde muchos años atrás, la necesidad de superar las divisiones de la Guerra civil, de abandonar cualquier pretensión de exclusión derivada del pasado, abriendo un tiempo nuevo de diálogo. Las dos organizaciones que la aglutinaban, Plataforma y Junta Democrática, coincidían en las demandas esenciales para el nuevo régimen.
En el interior del franquismo las tensiones entre las distintas tendencias también eran conocidas. En un primer momento el grupo más inmovilista, presidido por Arias Navarro controla el gobierno pero fracasa en su mínimo intento de prolongar el andamiaje franquista sin el dictador. Las movilizaciones masivas, 18000 huelgas en el primer trimestre de 1976, marcan el inicio de un proceso creciente de demanda de libertades que llegará a su cenit en 1979 con 6 millones de huelguistas. En el verano de 1976, Juan Carlos con Adolfo Suárez y Fernández Miranda toman la iniciativa mediante una ley de Reforma política que supone la liquidación institucional del franquismo y la convocatoria de elecciones con partidos políticos. El referéndum posterior tiene respaldo masivo.
El proceso se inicia con ciertas condiciones. Se pretendía mantener ilegalizado al Partido Comunista y que las nuevas Cortes se limitasen a una reforma de las leyes fundamentales del Régimen anterior. Suárez asume las críticas de la oposición y acelera las actuaciones: liquidación de la organización sindical vertical, del Tribunal de Orden Público, del Movimiento como partido único.
La extrema derecha reacciona con los atentados de Atocha que unidos a los del GRAPO elevan la incertidumbre y la tensión social. Suárez legaliza al Partido Comunista lo que permite que las primeras elecciones de 1977 tengan el máximo pluralismo. Ya en la primera sesión todos los grupos de la oposición plantean los mismos objetivos, amnistía política, nueva Constitución, descentralización. Posteriormente el espíritu de consenso existente se trasladaría a los Pactos de la Moncloa para controlar la inflación vertiginosa y acometer distintas reformas económicas.
La transición fue pacífica hasta cierto punto. Se registraron 140 muertos en la transición por represión policial, 68 por terrorismo de extrema derecha y varios centenares a manos de ETA. Quizás fue en el País Vasco donde la transición fracasó pues allí se desarrolló la máxima polarización con presencia constante de la violencia y dificultades para cualquier consenso.

II
Desde el primer día, la producción editorial sobre la República, la Guerra Civil, la represión o el franquismo fue enorme. En forma de libros, revistas, congresos, documentales, películas, exposiciones o cursos, la investigación, el acceso documental, el contraste de ideas ha sido constante hasta hoy, desmintiendo una línea de opinión que habla de amnesia y olvido interesados como parte de un pacto entre élites para superar el franquismo. Basta releer los debates sobre la Lei de Amnistía, para descubrir que se actuó desde la memoria y el conocimiento profundo de lo que había ocurrido y no desde la amnesia.
Sin embargo en los últimos años y al hilo de la crisis económica y política tan profundas que hemos vivido, se ha desarrollado una línea de pensamiento que reclama una Segunda Transición para superar, se dice, los problemas que entonces no pudieron ser abordados. Al margen de formulaciones más o menos coyunturales y de carácter electoral o partidista, parece existir el convencimiento de que el actual marco jurídico-político ha llegado al límite de sus posibilidades. En esa línea de pensamiento se entiende que hay un déficit de calidad en las instituciones, con su correlato de corrupción.
Frente a esa idea cabe subrayar que, sin perjuicio de la capacidad que siempre existe para cambiar los marcos políticos en los que vivimos dentro del orden constitucional, la situación actual en nada se parece a la de 1975. Afortunadamente.
Tanto la Segunda República como la Transición se enfrentaron al mismo problema, el tránsito de una sociedad autoritaria a una democracia moderna. Cabe preguntarse por qué la Transición acierta donde la República falla. Probablemente influyen las condiciones objetivas, de desarrollo económico y social, más favorables, pero además en 1975 se tiene muy presente la historia para evitar errores, adoptando un ritmo contenido que permitiese aflorar acuerdos. A título de curiosidad cabe señalar que la creación del Senado, hoy tan denostado e inexistente en la República, obedece a ese objetivo de lograr serenidad en la tramitación legislativa.
Algunos problemas no se han resuelto o sólo de forma muy parcial. Así la llamada Memoria histórica, presente en muchos países, es un fenómeno reciente y con menos grado de consenso. Aunque se han reconocido numerosas pensiones o ayudas, todavía quedan exclusiones. En otro plano, algo tan simbólico como el Valle de los Caídos aun no ha sido revisado. Finalmente existe un debate jurídico pero también político sobre la aplicación de la doctrina internacional relativa a enjuiciamiento de crímenes, comisiones de la verdad, identificación de fosas de desaparecidos, etc